lunes, 22 de febrero de 2010

The Piper at the Gates of Dawn (1967) - Pink Floyd


Por alguna extraña razón, me la he pasado los últimos días escuchando única y casi exclusivamente, la discografía de Pink Floyd y pensé en compartir con ustedes uno de los más grandes discos de la historia. The Piper at the Gates of Dawn, este disco se grabó en 1967, casi paralelamente al Sgt. Pepper's Lonely Hearts club Band, y el camino que abrieron estas dos joyitas, ha sido increiblemente productivo y fértil. Abonemos pues halagos a la interminable lista y nunca suficiente, de la banda más grande de la Historia.


Con un Syd joven y lleno de ideas extrañamente cautivadoras, y junto a Masón, Wright y Watters, crearon un disco sordidamente seductor y cautivador. Canciones como Flaming, Astronomy Domine y la vizarra, vizarra, vizarra Interestelas Overdrive, llegarón a un mundo dominado por la Beatlemanía y con un floreciente mercado alternativo (con bandas como los Stones, The Who, King Crimson, Heandrix y el maestro Dylan), a llenar de psicodelia pura a una juventud ya extasiada e inundada de Ácido Lisérgico (LSD) y los puso a dar tumbos por todos lados, obligándolos a expandir y elevar sus mentes hasta alturas insospechadas.



La influencia de este disco hoy sigue siendo palpable y si bien es claro que varios de sus discos han sido opacados por la obra maestra conocida como Dark Side of the Moon, o por la monumental Echoes, incluida en el álbum Meddle, e inclusive por el disco concepto The Wall (quizá el más pobre musicalmente hablando), este disco (The piper at the Gates of Dawn) seguirá siendo la más pura evidencia, de lo que la creatividad y la carencia de convencionalismos pueden lograr.

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