
Este disco no es sustancialmente distinto a todo lo que a hecho con anterioridad y sin embargo algo cambio: Yoko dejó de pretender que cantaba y se limitó a susurrarnos los textos de las canciones, cosa que ya por demás es bueno, pues los más grandes detractores de esta mujer, tienen en su principal argumento la espantosa voz de la japonesa. Y si bien no puede evitar ponerse a gritar en medio de un par de canciones, en efecto las más malitas, el resto esta bastante bien. Sus músicos crean una atmósfera sumamente disfrutable y además de sus conocidos zámpelos electrónicos, con los cuales se siente muy a gusto, agrego algunos matices de Jazz y en un par de canciones se limita a un pequeño fraseo de un piano que se repite sin parar y que nunca decae.
Hay que escuchar este disco (Between My Head & The Sky) con ciertas reservas, y con
esto no quiero decir que nos predispongamos a escuchar algo bueno o malo o igual o distinto, etc., nada de eso, me refiero simplemente a tener la mente abierta y dispuesta a escuchar nuevas formas de concebir la música. Con claras influencias japonesas por fin Yoko entiende sus raíces y se aleja del sonido de Lennon y busca uno propio, y para lograrlo se cobijo bajo la tutela del productor y artista Cornelius y de Cibo Matto. Presten particular atención a los cortes Memory of Footsteps, Unun. to y Higa Noburu. Que más queda que sentarse a poner la cara perpleja por encontrar que a sus años esta mujer aun puede sacarles canas verdes a sus más grandes enemigos con un buen material.
esto no quiero decir que nos predispongamos a escuchar algo bueno o malo o igual o distinto, etc., nada de eso, me refiero simplemente a tener la mente abierta y dispuesta a escuchar nuevas formas de concebir la música. Con claras influencias japonesas por fin Yoko entiende sus raíces y se aleja del sonido de Lennon y busca uno propio, y para lograrlo se cobijo bajo la tutela del productor y artista Cornelius y de Cibo Matto. Presten particular atención a los cortes Memory of Footsteps, Unun. to y Higa Noburu. Que más queda que sentarse a poner la cara perpleja por encontrar que a sus años esta mujer aun puede sacarles canas verdes a sus más grandes enemigos con un buen material.
3 estrellas.
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