sábado, 3 de julio de 2010

Exile on Main street

Lo que son las cosas, ahora resulta que tenemos que agradecerle al fisco por haber obligado a los Stones al exilio de Inglaterra. Lo cierto es que Keith escogió el sur de Francia para residir. Alquiló una gran mansión, en cuyo sótano se grabó uno de los mejores discos de la historia. Corría el año de 1972 y los Stones venían recogiendo el éxito de su álbum Sticky Fingers (1971). Ya saben la historia de la histeria de Richards y su creciente adicción a todo lo que se le pusiera enfrente, pero por favor, quien lo puede culpar, viviendo en Villefranche-sur-mer, con esa playa y todo ese paraíso terrenal, que se podía esperar. Total que se encerraron y construyeron el más aclamado de sus discos, que la industria e su infinita sabiduría (la neta es que la industria esta quebrando y no hallan de donde sacar lana) decidieron re-editar el disco en cd y su versión en vynil, que la neta yo la quiero pero además que aquí no ha llegado, está muy cara.


En fin, Exile on Main street es el disco más ambicioso de los Stones, disco doble que en su totalidad es una joya. Todo mundo sabe que los discos dobles tienden a perderse en serios momentos. Ejemplo el disco The Beatles de The Beatles, mejor conocido como White Albúm, y muchos más. Este disco de los Rolling, supera con creces todas las expectativas, yo no se si en justa recompensa por todas las que pasaron o nomás porque son bien chingones estos ingleses. Exile es el disco con mayor notoriedad en sus influencias, lleno de canciones que bien pudo haber firmado Robert Jonson, Moddie Watters, Buddy Guy, y un pequeño etc.


Los que no conocen este disco de los Stones, los envidio por tener la fortuna de escucharlo por primera vez. No es en este disco donde encontrarán los éxitos Satisfaction, Paint in black, Simpathy for the davil y esas. En este disco están las grandes joyas de la familia: Sweet Virginia, Loving Cup, Ventilator Blues, Shine a Light que le diera titulo a la película que hace un par de años hiciera Martin Scorssese. La verdad es que si yo fuera un poco menos necio, y pudiera quitarme de encima la terquedad a incluir discos de mi generación en mi lista de los mejores diez, de toda la historia, este disco estaría en los primeros lugares.


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