domingo, 11 de abril de 2010

Heligoland - Massive Attack


Hace ya un rato que salió este disco, pero la verdad es que no tengo todo el tiempo que quisiera para sentarme a escribir sobre todos los discos que me gustan mes a mes, pero creo que no quiero dejar pasar la oportunidad de hablar sobre este en particular por si acaso anda por ahí un despistado que aún no lo haya escuchado, bien vale la pena.
Heligoland es el quinto disco en estudio del dueto conocido como Massive Attack. Pero antes de abordar de lleno el disco, si quiero decir que pocos grupos, logran hacer de sus discos una proyección de lo que sigue. Cuando Massive Attack vio la luz con el disco Protection (1994) ya dejaba ver lo que seguía en el grandioso y ya clásico Mezzanine (1998), y así sucesivamente. Hasta este disco, la verdad es que nada preparaba lo que seguía. Uno bien podría sentarse a leer blogs, oficiales y de los otros, y nada apuntaba a esto.
Este disco (Heligoland), llamado así por una isla que fue casi desaparecida en los bombardeos de prueba de la segunda guerra mundial, por los ingleses, esta lleno de invitados como en todos los discos. Debo confesar que si extraño la voz de Beth Gibbons, creo que esta dupla Massive-Portishead, nos han dado varios de los mejores discos de la historia. Pero en compensación (para mi por supuesto) aparece Martina Topley, que tiene una voz profunda y desgarrada, basta con escuchar los cortes Babel y Psyche, para apreciar a esta mujer, quien los estuvo acompañando en sus recientes presentaciones, acá en tierras mexicanas. Todas las canciones del disco tienen personalidad propia y es claro que este dueto de Bristol, no invita gente nada más a cantar o a interpretar algún instrumento. Los llaman porque de entrada los admiran y quieren que contribuyan con su estilo y demás, el caso más evidente es la participación de Damon Albarm (Blur, Gorillaz, The Good, the bad and the queen) que toca el bajo y hace algunas voces en Saturday come slow, donde por cierto también toca la guitarra Adrian Utley de Portishead.
10 canciones, 53 minutos de placer auditivo, hacen de este disco uno de los mejores del grupo, y se que a los puristas esto les puede molestar, pero a mi me parece que este disco está mejor logrado que el monumental Mezzanine, tiene mejor equilibrio entre las piezas y guarda un discurso más uniforme, sus letras, sin dejar de ser un tanto misteriosas, guardan una unidad más homogénea. No hay más que aplaudir cuando el talento se junta con las ganas de encontrar nuevas rutas sonoras.
4 estrellas.

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