sábado, 19 de marzo de 2011

Adios a Rita Guerrero


A pesar de que ya son 3 las muertes que comento en éste espacio, me había negado a abrir una etiqueta para obituarios. Me desargada pensar en que las personas de las que pdamos hablar en estos espacios realmente mueran. No quiero entrar en discusiones de caracter filosófico sobre lo que entendemos con la muerte, sus simbolismos y detellos, los filósofos son bastante ineptos para hablar de ello. Ya se que más de uno dirá: Nietzsche, Schopenahuer, Cioran; pues yo diría: Paz, Borges, Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé, etc. La muerte se la dejo a los poetas, locos entrañables del mundo. Pero tampoco puedo dejar de lado el hecho de que muere gente con una valia incuantificable, y ese es el caso de Rita Guerrero.


Es una cosa como de sino inesquivable e inalterable. Conocí a Santa Sabina con mi amigo Ángel cuando apenas teníamos 12 años y estando con él, en la misma casa, me enteré de su muerte. Aquel día me había insistido durante las clases de un nuevo disco que recién había comprado y quería que al salir de la escuela nos fueramos a su casa a escucharlo, cosa que hicimos. Era el disco Santa Sabina (1992). Apenas lo puso y nos atrapó, las letras oscuras y depresivas iban de la mano con nuestra adolecencia azotada. Jovenes desencantados amantes del grunge y del reciente formado rock nacional.


Aquí bien vale hacer una pausa. La historia de nuestra múscia (en México) se resume en pocas líneas, pues si bien hay suficientes exponentes, al medirlos en tiempos historicos y trascendencias, no lo son tanto. En los 60's, además de la música vernacula y los boleros, sólo se consumia el rock and roll de Jerry Lee Lewis, Ritchie Valenz y posteriormente Elvis. No tardaron en llegar The Beatles, Dylan, Rolling Stones, etc. pero nuestra múscia, lejos de ser influenciada y animada a tomar la iniciativa, se limitaba a imitar. Malos covers con pésimas traducciones era lo que se entendia por rock mexicano: Los Teen tops, Los Locos del ritmo, y una legion enorme de bandas basura que tuvierno enorme éxito, porque cantaban en español. No fue sino hasta los 70´s cuando se entendió que la gente no sólo quería que se les cantara en su idioma, sino que cantaran sobre sus realidades y surgió, con ello, el primer rock verdaderamente nacional. Bandas como Three souls in my mind, tomaron la batuta de dicho movimiento, aunque pronto entndieron la incongruencia de cantar sobre una realidad mexicana, teniendo un nombre anglosajon y decidieron llamarse simplemente, El Tri. Por supuesto que hubo muchisima gente en esto, kenny, Cecilia Tousaint (grande, grande, grande), El Haragan, Rockdrigo Gonzales, etc. Todo lo que se conoció como rock urbano, transito de la pasividad a la incapacidad de reinventarse y todo lo que lograron al abri espacios, también fue lo único. No quiero decir que fuera poco, pero tampoco que fuera suficiente. Hasta que llegó una banda llamada Caifanes en los 80's fue que todo cambió. Saul Hernandéz y compañia, hicieron una música de invitaba a cobijarse dentro de una identidad nacional y dejar de buscar refugio en las ideas inglesas y gringas. Si bien su discurso era panfletero y oficilialista, no se puede negar que ellos fueron los verdaderos responsables de lo que sucedio en México. En la Argentina ya estaba Soda Estereo y demás gente y acá, todo empezaba. Junto con Caifanes surgieron los grandes estandertes de el verdadero momento de rock mexicano: Caifanes, Café Tacvba, La Maldita Vecindad, La Lupita, La Castañeda, La Cuca, Juguete Rabioso, Tex Tex, Botellita de Jerez, estos dos últimos pertenecientes al rock urbano, y por supuesto Santa Sabina, la banda de Rita Guerrero. Todos sonaban a ellos, nada era igual. Caifanes abogando al misticismo de las etnias precolombinas, Café Tacvba abrazando el meztisaje y sus resultados, La Maldita contandonos la cotidianeidad de la urbe contemporanea, La Lupita y su rock ácido con reminicencias tradicionalistas, La Castañeda y su sonido profundo, La Cuda y su gran sátira al mundo, Juguete Rabioso y todo lo ambiguo, y Santa Sabina, nuestra banda depresiva, oscura y verdaeramente vampírica. Claro que siempre había mamadas en todo esto: Mana, Azul Violeta y cuanta madre fresa, fresa, fresa.


Rita es la heredera de Cecilia Tousaint y la madre de mujeres como Ely Guerra y Julieta Venegas, en su tiempo de vocalista de Tijuana No, otra banda increible. Con Rita no sólo se va el cuerpo, sino el talento y el compromiso con su pueblo. No quiero hablar de sus discos, esos todos los tenemos, todos cantamos: Estando aquí no estoy, Azul casi morado y tantos otros. Solo quiero decir que lamento mucho su partida y abrazo con todo lo que le debemos, nuestra generación quiero decir, su legado inigualable.


Hasta Siempre Rita Guerrero.




¿Cómo reponerse de la pérdida?...

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