
Esto, más que una entrada más, donde hablaré sobre un disco en particular, es una pago a una deuda. No soy un gran aficionado al ska y menos al rock que se hace en la actualidad en Argentina, de ahí, mi desconocimiento de los más recientes lanzamientos. La repetición de las fórmulas me hacen alejarme de las cosas y eso me pasa con ese país que nos ha dado tanto en la música y sobre todo en las letras. El pasado fin de semana, en una reunión que versaba sobre cosas que no vienen al caso, mi amigo Victor, me daba algunos comentarios sobre el disco de Piedad Ciudad, de La Barranca, en el más puro estílo que suele hacerlo, al final, como él dice: los amigos no están para sobarse los egos. En esa charla y sabedor de mi desconocimiento en el ska, me recomendo que escuchara el disco Sólo un momento, de Vicentico. Adelantandose a mi renuencia, advirtió que no era un disco de ska y que por el contrario lo consideraba un disco redondo (auí un guiño por los comentarios que sucitó tamaña aseveración). Aquí estoy pues, una semana después, hablando de un disco que salió el año pasado y que considero uno de los mejores discos que he escuchado en toda mi vida, proveniente de aquel país al que tanto sueño conocer.
Sólo un momento es un disco de doce obras maestras de la prosa musical argentina. Desde el primer corte (desde ya mi favorito: Ya no te quiero) este disco es capaz de dejarnos con la boca abierta. Una a una, las canciones nos llevan a momentos, lugares y situaciones, de una belleza admirable. la segunda canción (Sólo un momento), es tan rica en todos sentidos, su musicalidad, la armonía, los compases precisos, la letra más que entrañable, que dan ganas de detener el disco y regresar. Uno sabe que está ante un gran, gran disco, y apenas van dos canciones. No me detengo más en el álbum. Todas las canciones son extraordinarias: La carta, Cobarde, Morir a tu lado (ufff), Escondido, Sabor a nada, El otro y las ya mecnionadas Ya no te quiero y Sólo un momento.
Si por ahí queda algún despistado que no tenga ya éste disco, deje de leer esto en éste instante y salga a comprarlo. Vicentico, que ya era grande por el glamur de Dios, sus discos con Los Cadillacs son extraordinarios, aunque, en lo particular, no me gustaban sus primeros discos solistas, ahora, con este monumento, entra en la línea inmortal de la tradición argentina de Spinneta, Charly García, Fito, Calamaro y un corto etc.
4 1/2 estrellas.
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