domingo, 9 de enero de 2011

40 años de Aqualung


En la historia de la música han existido infinidad de revoluciones, si tan sólo nos ponemos ha pensar lo que ha pasado desde la invención de los primeros tambores, liras, arpas y demás instrumentos musicales, hasta la llegada del Post-Rock y bandas como Godspeed you Black Emperor, no habría enciclopedia capaz de reflejar, de manera fiel, lo ocurrido, todo lo contenido, sus ramas y retuerces. El mundo que conocemos como Rock, no terminaba de nacer, cuando The Beatles ya le había dado la vuelta 3 veces, Dylan ya había puesto y quitado reglas a placer, The Rolling Stones, The Cream y The Who, escandalizaban a propios y extraños. Robert Frip con King Crimson y Syd Barret con Pink Floyd, inventaban imaginarios sonoros, tan retorcidos (Frip el progresivo y Barret el psicodélico) como sus mentes. Clapton, Page, Hendrix, Gilmur, definían toda una actitud con el sólo uso de una trozo de madera, seis cuerdas y un par de magnetos que conducen, mediante amplificadores, todo un lenguaje tan complejo como hermoso. Zepellin, Sabath, todos parte de la historia, todos abriendo caminos, todos descubriendo horizontes y llevándolos más allá, siempre una nota más allá.

En 1968 apareció otro de esos tipos que le darían vuelta a todo: Ian Anderson. Jethro Tull aparecía en escena conducido por este hombre, que llevaba como arma: ¿una flauta? Sí, una flauta, y con ella, toda una escuela de Jazz. Anderson fusionó los sonidos de su vieja escuela con la diversidad musical de su tiempo, creando una experiencia extraordinaria de improvisación musical, acompañada de brillantes ejecuciones en todos los instrumentos, dando como resultado un mundo de pasajes multicolor y texturas inasibles, llamado simplemente This Was.

Pocos grupos pueden afrontar la salida y entrada de miembros, pero Jethro Tull viene del jazz, donde las alineaciones nunca son fijas, o al menos los son por poco tiempo. Los movimientos de Jethro no sólo se da en los miembros, sino en su sonido, a cada incorporación, le sobreviene un nuevo camino por andar. Esta es una de las bandas que se reconstruyen a cada disco, incluso en cada tema, siempre existe la sensación de que es otra banda, otro momento.

Y precisamente es uno de esos momentos de ruptura y cambio sonoro, el que me sentó ante esta maquina a escribir, mientras repaso, uno a uno, los temas de Aqualung, su cuarto disco (This Was 1968, Stand up 1969, Benefit 1970), ahora en su 40 aniversario. En 1971 aparece con una portada lúgubre y perturbada, que nos muestran a un indigente de aspecto terrorífico, en un callejón oscuro, rodeado de muros grises. 11 temas de plagados de onirismo, desde Aqualung hasta Wind-up, este disco resulta un viaje increíble de apenas 43 minutos. En este disco es donde se empieza a ver el sonido único y original de Jethro, sus tendencias a recrear mundos medievales, alejándose de la vorágine de los 60’s. Todavía están las guitarras rasgadas, las baterías armoniosas, el bajo punzante, pero ya no es lo mismo, es otra cosa que en ese momento, debió resultar en un estado de incredulidad permanente. Cross-eyed Mary, Mother Goose, My God, Locomotive Breath y las ya mencionadas Wind-up y la monumental Aqualung, hacen de este disco una delicia, un clásico infaltable en toda discoteca de quién se aprecie de escuchar buena música.

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