
Ahora les voy a platicar de un disco muy importante en mi vida, y que por cierto, no lo conocí sino hasta hace apenas un par de años. Nunca he sido muy aficionado al Jazz, de hecho durante muchos años le saque la vuelta y procuraba no escuchar nada que sonara a eso, lo mismo me pasaba con el Blues por cierto, afortunadamente, ambas cosas han cambiado.
Fue un amigo fotógrafo, quien me acerco este disco (Birds and Miles) editado en 1975 y me cambió la forma de ver la vida igual que un cristiano renovado, que descubre en su nueva religión una verdad largamente esperada. El Jazz resultó ser contundente en mi vida. Me considero un buen lector del escritor argentino Julio Cortázar, y esto lo comento, porque ni el amor al Jazz que tanto profesó a lo largo de su obra, sobre todo en Rayuela, y en un texto titulado "El Perseguidor", lograron despertar en mí, ese gusto por este particular género musical.
No me queda duda, de que todos los amantes del Jazz con los que me he topado en la vida, tenían razón al decirme que Charlie Parker en un semidios, y el señor Miles Davis otro, quizá son las más grandes leyendas juntas. 13 canciones increibles, no me atrevería a señalar una por encima de otra, desde A night in Tunisia hasta Crazyology no pararán de disfrutar ese derroche de talento inigualable. Si alguno de ustedes tampoco es muy afecto a este estilo de música, este es el disco de la conversión.
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