martes, 7 de julio de 2009

Adios...

Era media tarde... estaba haciendo algo, participando de mis rutinas asfixiantes, compartiendo mi tiempo con gente que aprecio. Entre palabras vanas y comentarios ufanos hago una pausa para revisar un mensaje de texto en mi celular... poco falto para que lo dejara caer al piso: Michel Jackson esta muerto sentencia lapidante y estremecedora. Estas palabras enviadas por alguien muy cercano a mí me conmocionaron. Nunca fui un gran admirador del llamado rey del pop, pero como alguien que ama la música, me resulta sumamente triste la perdida del último gran ídolo, no queda nadie después de él, sus hijos quizá: Madona sea tal vez la única digna de nombrar. Se fue el último representante de una generación llena de altibajos, y ahora hay quién quiere hacer polémica con su muerte y llegan las comparaciones de trascendencia: Lennon, Elvis, Morrison, Mercury, Kobain, son algunos de los nombres que hoy resuenan. Todos son distintos, todos tienen su lugar ganado e incompartido, pero en la belleza de la ficción donde todo cabe, puedo asegurar que hasta el más puro de los espíritus del rock hoy baila con él en el infierno.


¿Habrá alguna persona en el mundo, nacida en los 80's que no sepa quien es Michael Jackson o que jamás haya visto Thriller? Probablemente no. Recuerdo haber visto ese video por primera vez a mis 4 años de edad, recuerdo estar escondido detrás de mi papá pero sin dejar de ver esas maravillosas imágenes por sobre su hombro. Y como me atemorice cuando mi madre me obsequio el disco y como no pude dejar de escuchar por semanas y lo mismo con el disco Bad, y poco a poco deje de escucharlo. Descubrí mis intereses en otro lado, en los discos del viejo: Sgt. Pepper, Dark side of the moon, entre otros, y también me perdía entre los discos del tío más joven: Black Sabath, Zeppelin, Queen. Hasta que llegaron mis primeros discos, los primeros que pude adquirir con mi famélica economía de niño de 8 años: Metallica, Guns, Pearl Jam, Smashing... y tantos otros.

También viene a mi mente en fragmentos borrosos los recuerdos del segundo concierto que dio el astro del pop en el estadio Azteca y la prima de 20 años que me llevó con el boleto del novio recién cortado. No recuerdo gran cosa de la presentación, nuestras localidades no eran las mejores y mi interés distaba mucho ya del artista. Mi conciencia adolescente era insuficiente para entender que después de casi 16 años lamentaría no poner atención a la leyenda frente a mí. No importan las historias que se contaron después. No importa la suciedad de los medios, mismos que hoy gritan la inocencia de fallecido, cuando sus calumnias los alimentaron por años. No importa nada...

EL REY HA MUERTO
1958 - 2009

No hay comentarios:

Publicar un comentario